FAMILIA Y COMPROMISO
JL Arándanos es una explotación familiar: Luis González y sus hijos José Luis, Juan Cruz y Santino lideran el proyecto. En temporada baja trabajan 6 personas; en alta, más de 50. Talento local y corazón familiar.


PASIÓN POR EL DETALLE
Somos perfeccionistas: mantenemos los más altos estándares porque una fruta bien presentada y procesada marca la diferencia en el mercado. Con 11 hectáreas, controlamos cada mínimo detalle.
EL PROYECTO, LA HISTORIA:
UNA APUESTA ARRIESGADA
Fue una apuesta arriesgada porque el arándano no era nuestra especialidad. Siempre nos habíamos dedicado a los granos, pero el olfato emprendedor nos decía que estábamos ante una posibilidad interesante.
Corría el año 2006. En el NOA los granos tenían excelentes rendimientos, los campos habían aumentado muchísimo su valor y nuestra empresa decidió diversificar los cultivos apostando por el arándano. Era una tendencia fresca en la provincia, pero actores importantes de Chile y Buenos Aires ya desarrollaban proyectos en Tucumán. Los suelos y las condiciones climáticas eran óptimos, así que invertimos, aunque significaba aprender desde cero en una actividad intensiva.
JL Arándanos quedó en un lugar estratégico: buena calidad de agua, disponibilidad de mano de obra por la cercanía al pueblo y acceso a los exportadores instalados en la zona.
Luego, por cuestiones de comercio internacional ligadas al desarrollo del arándano en países con mejores condiciones productivas (como Perú o Chile), hubo un declive en la actividad y en el comercio exterior. Muchas explotaciones cerraron. Sin embargo, esos años difíciles fueron una oportunidad para nosotros: gracias a los granos, pudimos seguir invirtiendo, mejorando la finca y volcándonos hacia el mercado interno, que no dejaba de crecer año a año.
Hoy tenemos distintos clientes que comercializan nuestras frutas. Seguimos enfocados en el mercado interno, con prioridad en una fruta de alta calidad, atractiva a los ojos del consumidor y que permita a los mayoristas beneficiarse por elegirnos.
